TECNOLOGÍA DE PUNTA AL SERVICIO DEL PRODUCTOR (Extraído del boletín electrónico CONEXIÓN TECNOLÓGICA de Blasina y Tardáguila)

La velocidad a la que se ha sembrado el área de cultivos de invierno en un año lluvioso es un claro indicador de los cambios que se están produciendo en el parque de maquinaria agrícola de Uruguay. Esos cambios no son sólo en la potencia de los equipos sino también en las prestaciones. De esta manera, los costos y el tiempo que le insumen estas tareas al productor se reducen. Una nueva línea de maquinaria permite al mismo tiempo aplicar fertilizantes líquidos y sólidos, y semilla. Estos equipos, de origen estadounidense, fueron traídos al país por el Grupo Macció junto a MInfler SA —empresa uruguaya de servicios agrìcolas—, y su propuesta es ofrecer al productor un servicio integral que incluye el flete, la descarga y la aplicación del fertilizante.

Conexión Tecnológic@ conversó con los ingenieros agrónomos Roberto Lingeri —representante comercial del Grupo Macció en el sur— y Gabriel Carballal —técnico independiente del litoral— acerca de las características y la aplicabilidad de estos equipos en los sistemas de producción de Uruguay.

Tres trabajos en uno
Conocidos por los agricultores estadounidenses como Floaters, los equipos —cuyo valor ronda los US$ 150 mil— cuentan con motores de 300 HP y una capacidad de carga de ocho a 10 toneladas. ”La capacidad de la tolva demuestra la autonomía de trabajo que permite esta máquina”, dijo Lingeri. Ya que, considerando que las dosis de aplicaciones de fertilizante rondan entre 100 y 200 kilos por hectárea, con una sola carga del vehículo se puede cubrir entre 40 y 80 hectáreas.

Pero, más allá de los volúmenes de carga, dichos equipos también son capaces de dosificar cantidades variables “desde dos kilos por hectárea en caso de semilla fina hasta 1,5 mil kilos por hectárea de fertilizantes u otros sólidos, como en el caso del encalado”.

Estos equipos también cuentan con una tecnología de guía satelital y de mapeo de aplicación lo que permite saber con exactitud cuánto y sobre qué superficie se trabajó. “El sistema satelital informa precisamente el área de las chacras a través del recorrido que hizo el camión. Porque muchas veces se dice este potrero tiene 50 hectáreas y, sin embargo, son 47 o 53”, ejemplificó.

Pero el mayor aporte de estos equipos radica en el ahorro de tiempo y dinero.
“Son vehículos autopropulsados que permiten ejecutar más de una acción durante el mismo proceso. Más concretamente, se puede aplicar hasta tres productos sólidos y un producto líquido simultáneamente”, explicó. De esta manera, se minimiza la cantidad de pasadas necesarias para realizar las labores que, normalmente, no se resuelven en una sola aplicación. “Las refertilizaciones y resiembras de pradera simultáneamente con una aplicación de herbicida selectivo o glifosato es un ejemplo de ello”, agregó Lingeri.

Si bien —según Carballal— la aplicación del herbicida previo a la siembra es más aconsejable “ya que la cama de siembra será mejor”, la posibilidad de mezclar diferentes productos es una gran ventaja que viabilizan estos equipos. “La posibilidad de combinar fertilizante y semilla o dos tipos de semillas o de fertilizantes diferentes es espectacular ya que se puede hacer en una pasada lo que antes se hacía en tres y el ahorro de combustibles es significativo”, indicó. Además, agregó, la calidad del trabajo de estos equipos es superior con respecto a los equipos de voleo.
Al ser equipos neumáticos utilizan corrientes de aire para trasladar los productos sólidos y/o líquidos y distribuirlos a través de tubos distanciados cada 90 centímetros a lo largo de su ancho de labor de 18 metros. Y, gracias a ello —añadió Lingeri—, los patrones de distribución son superiores a los logrados por los equipos convencionales de aplicación, “aún en productos difíciles de aplicar como la fosforita”.

Por otra parte, los distintos productos a aplicar van por carriles independientes dentro del equipo y salen del mismo por lados diferentes combinándose, recién, en el suelo. “Esto permite trabajar con distintos tipos de productos así como variar los porcentajes de los mismos en la mezcla según las necesidades de cada chacra”, explicó.
Además, según mencionó Carballal, en el suelo tampoco se presentan problemas de toxicidad ya que las aplicaciones son en cobertura. “Si se sembrara en surcos con una sembradora y el fertilizante tuviera mucho nitrógeno podrían haber problemas, pero estos equipos trabajan en cobertura y la interferencia del fertilizante sobre la semilla es nula”.

Servicio integral: flete, descarga y aplicación
La propuesta del Grupo Macció es ofrecer a los productores un servicio integral que incluye el flete, el fertilizante, la descarga y la aplicación. “Se llega al predio donde se lleva el fertilizante a granel, se carga en la tolva, se aplica y se recarga a granel también. Lo único que debe hacer el productor es —si lo desea— chequear cómo van los trabajos”, indicó.
La rapidez de ejecución es otra de las características atractivas para los productores “porque, así, se interfiere lo menos posible en las labores cotidianas de cada establecimiento”.

Si bien la velocidad de aplicación varía según la topografía del terreno, Lingeri afirma que sobre un campo homogéneo y con el camión ya cargado se cubren aproximadamente 200 hectáreas por día.
”Lo que sí lleva tiempo es el pasaje de un potrero a otro ya que se deben retraer los brazos -de manera neumática- y colocarlos paralelos al equipos para que puedan pasar a través de las porteras”, agregó.

Este servicio se cotiza por la tonelada de fertilizante “que, a grandes rasgos, puede decirse que sería 5% por encima del costo del fertilizante por si solo" e incluye el flete hasta el establecimiento —que se prorratea según la distancia—, la mano de obra, el fertilizante y la aplicación.
Por otra parte, si el productor quiere incluir semilla en la misma aplicación, la variación del costo del servicio será mínima. “Los costos significativos son el transporte del equipo y del fertilizante al lugar, mientras que la incidencia de agregar semilla y/o agroquímicos en los costos totales es bajísima”, dijo.

Proyectando las próximas zafras…
Si bien los dos equipos disponibles en Uruguay aún no pudieron ser probados en la siembra de praderas ni de cultivos de invierno ya que llegaron al país hace menos de dos meses, Lingeri asegura que son máquinas que no presentarán problemas para entrar en las chacras “ya que tienen muy buen ancho de cubierta y traccionan bien en los terrenos livianos”.

Según Carballal, la mayor aplicabilidad de estos equipos será en la implantación y fertilización de praderas debido a su gran capacidad de trabajo. "La mezcla de fertilizantes disponibles para los cultivos es tan buena que es raro que un fertilizante no supla todas las necesidades. Pero, poder aplicar fertilizantes y además semilla de praderas sin lugar a dudas es una gran contribución y, desde mi punto de vista, por ahí va la utilización de estos equipos".

Por último, según la respuesta de los productores ante esta nueva tecnología, el Grupo Macció decidirá si agrandar o no la flota de equipos. “Si la respuesta es buena pensamos traer dos o tres equipos más desde EEUU y, mientras, estamos planificando y programando los trabajos de la próxima zafra de cultivos de verano”.

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